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8.9.13

el miedo.

Dardos tranquilizantes lanzados con una cerbatana y con mucha destreza, directos al corazón. Brazos de zombie de película de serie B, de bajo presupuesto y peores efectos especiales, que surgen de una tumba de cartón piedra y sujetan de los tobillos a la guapa de la película. Ese momento en que terminas tu examen y empiezas a alzarte, y te paras justo al darte cuenta de las miradas de reojo y de que eres el primero y el único que está a punto de entregarlo. Ese ahogo en seco, esa parálisis ante una puerta oscura que la parte racional de tu cerebro quiere cruzar, y la parte irracional lo único que quiere es estar de copas en el bar de siempre con los amigos.

Pero la protagonista siempre vive. Y los exámenes se pueden repetir y aprobar. Y las puertas se pueden cruzar. Y no hay dardos que puedan parar a los valientes.

25.7.13

diccionario breve de definiciones aproximadas

Reencuentro: Dícese del momento en que el mañana conecta con el ayer de dos personas. Abrazo entre almas que, lo quisieran o no, se dijeron un hasta nunca o un hasta luego con fecha de caducidad incierta, y vuelven a verse sin conocer las reglas del juego.

Destino: Parada final de la linea de metro de la vida que no aparece señalizada en ningún mapa y que aunque mucha gente crea totalmente inverosímil (como la existencia de los unicornios o los políticos honrados) está ahí, y llegaremos en algún momento. "Mind the gap" cuando salgamos del vagón.

Casualidad: Fuerza invisible por la cual miramos el teléfono y suena y es él o ella. También conocida como serendipia si el resultado final se escribe con letras de crédito de película romántica de las de antes, y el destino (ver definición anterior) nos lleva a buen puerto.


(y llegado el momento del Reencuentro coges los dados del Destino, los tiras, y esperas que la Casualidad le hinque el diente a todos los seises que hay en ellos. A jugar, que las apuestas están altas...)



20.8.12

de los deseos.

Deseo viajar lejos, vivir en otra parte, poniendo en la maleta un saco de borrones y cuentas nuevas y aprendiendo desde cero rutinas que nadie te explica. Deseo volver a aparecer en un pueblo perdido en Cuba y compartir canciones, historias y mojitos con familias que te dejan marcado. Deseo momentos de conexión con gente desconocida pero cómplice. Deseo silencios en determinados momentos en los que lo más bonito que se podría decir ya se ha expresado en gestos, miradas, o sudores de piel dentro de piel. Deseo mojarme de nuevo bajo la lluvia en Tokio y deslizarme entre esa marea de paraguas transparentes. Deseo bullicio, y extender mis brazos en forma de cruz, y que la gente pase y los toque, como una marea infinita de brazos, hombros, codos, a los que pasar revista con los dedos. Deseo aquellas calles del centro de London en las que pasabas desapercibido y eras una gota más de las multitudes atareadas. Deseo abrir los ojos en algún lugar que no salga en los mapas, y que todo sea de color verde. Deseo volver a estar en conciertos entre la gente que me importa y compartir sentimientos que a ratos creo que he olvidado. Deseo estar presente en muchas fotos que veo. Deseo poder teletransportarme en el espacio y en el tiempo. Deseo dar la mano a alguien y que ese gesto provenga de dentro de mí. Deseo labios que no puedo tocar, ojos que no puedo mirar y cinturas que no puedo sujetar. Deseo pasar frío en un camino desierto en Islandia. Deseo despertar un día, mirarme al espejo, y dejar de sentir ese revoltijo del estómago que indica que mi cubo de los deseos sigue aún lejos de empezar a vaciarse.

Pero ante todo, deseo.

31.7.12

cosas que el tiempo trae y nadie te contó

Cansancio, que flota de una manera casi imperceptible y que solo podríamos medir si de golpe nos lo quitaran de encima. Berrinches de abuelo ante cosas que hace años habríamos hecho y que ahora nos parecen ridículas viéndolas en otros. Impaciencia en forma de minutos de aguante en negativo ante todo. Una carcasa interna que te protege para bien y para mal. Rutinas que te reconfortan y sin las que te sentirías menos tú. Experiencia (mucha) que te hace rebobinar mentalmente la película de tu vida y si te descuidas intentar averiguar cómo hubiera sido el guión si la escena del beso se hubiera rodado desde otro ángulo. Sueños tangibles, que en comparación con los de épocas pasadas, etéreos, al verse cumplidos tornan la victoria más descafeinada de lo que debiera ser.

Suma y sigue en la carrera de fondo de cerebros llenos de mierda.

25.7.12

clic!

Manos. Desayunos y cigarros. Elegir la derecha y pensar en izquierda. Poner estructuras y luego derrumbarlas. Perder el tiempo durante mucho tiempo, o invertirlo en rellenar con agua el fondo de un colador. Me pediste que te escribiera. Y esto es lo único que salió.

Enhorabuena, he vuelto (un poco más hueco).

Sigur Ros – Hljómalind

4.11.11

la misma lluvia (de siempre)

La misma lluvia de siempre, la que te aleja de todo y a la vez te acerca a lo que merece la pena. La que te hace echar de menos momentos y echar de más las tristezas. La que cae y limpia el suelo, los hombros y las ideas.

La misma lluvia de siempre: purifica, trae vientos nuevos y te hace compañía cuando te sientes solo. La que tiene una banda sonora que nunca te abandona, y que trae notas finas de piano que suenan como un goteo constante en lo más profundo de tus entrañas. Gotas hechas de sueños, esperanzas, y momentos que permanecen.

La misma lluvia de siempre. La que me hace hervir los dedos, la que me lleva cerca y a la vez lejos, y me hace escribir (y describir) de nuevo.  Me vuelvo a mi silla vacía, frente a la terraza, a dejar que de nuevo me envuelva esa paz hecha de gotas y frío.

La misma lluvia de siempre. Pero diferente.

20.7.11

Cuba

Salsa y sonrisas. Bailes y barcos. Playas y puentes sobre cascadas. Ron y reuniones con una guitarra en mano.

Me llevo de este viaje momentos míticos... como esas horas de hechizo, en el bar Montserrate, aprendiendo que, a diferencia del europeo, que esta lleno de rencores, dudas, distancias y reparos, el cubano esta lleno de ritmo y música. Porque es lo único que tiene, lo único que le queda, y a lo que se aferra con todo su arte y ahínco. Y es capaz de cantar y bailar durante quince minutos, y hacer que bailen los camareros, la gente que pasa por ahí, la gente que mira desde las mesas. Y todos sintonizan la misma frecuencia y beben del mismo arte. Qué rabia da sentirse observador desde fuera de esa demostración de vida... Pero bueno, al menos aprendí lo que es la experiencia cercana a la muerte de la mano del ron con cerveza (gracias, Duabel).

Me acompañará también en el recuerdo el momento en que llegué a la orilla de la playa en Cayo Levisa. Bajo un sol abrasador que se colaba por entre los manglares, sudando a mares.. y de repente aparece ante ti la mayor piscina que jamás hayas visto. Es como entrar en un póster de ésos que colocan en las agencias de viajes... una imagen de arenas blancas, sombrillas de hoja de palmera, y aguas transparentes. ¿El remate final? que en esa playa haya un máximo de veinte personas.

Justo cuando escribo esto tengo a mi lado la tarjeta de visita de Villa Barby y Omar. Es difícil de expresar la impresión que te produce poder conectar de la manera como lo haces con la gente en ese país. Como pasas de estar andando por la calle a estar cantando canciones y tomando con ellos en su casa, riendo, contando chistes, intentando secretamente impregnarte con su manera de ser, de compartir. Y mientras lo haces sentir que conectas y que querrías formar parte de ello para siempre, y no ser un extranjero que se avergüenza de lo diferente que sería una tarde en su país de origen. En mi mente queda grabada esa canción, Guantanamera, y el mojito y las galletas saladas, y las risas hasta que las tripas te duelen, y esas chicas americanas riendo confundidas ante lo que estaban viendo sin poder creerse que no éramos mas que yuma, un par de extranjeros como ellas.

Muchas más cosas pasean por mi mente. Flashes fugaces de noches extrañas y días calurosos, de historias sobre dioses contadas por un babalawa ebrio y melancólico -Walfri, qué grande eres -, de paseos y de equívocos, de timos, trampas y palmeras, de buscar tarjetas de teléfono y divagar ante el Capitolio acerca de la santería con Luca, un chaval italiano de paso en Cuba en una vuelta al mundo totalmente digna de admirar. Y envolviéndolo todo... esa temperatura infernal.

El aire de cuba hierve con fuerza. Es un aire caliente, que se te mete dentro y te susurra lo mismo que una cubana negra borracha nos dijo una tarde-noche de tomar ron cola en el Parque Central: que para qué beber cubalibres, que Cuba ya es libre. De una manera vaga, vi una Cuba que comienza a susurrar lo que quiere y lo que espera. Cuando el cubano te coge confianza, planchao en mano, te explica lo que ve. Recuerdo a aquel policía cubano, fuera de servicio ya, tomando con nosotros en el Paseo del Prado. Y de cómo nos explicaba sobre la represión y la necesidad, y sobre lo que no se quiere mostrar a los cubanos.

Cuba espera una oportunidad, tras la sombra del aún invisible primer mártir de su nueva revolución.

18.7.11

Sensaciones

Las sensaciones. Ellas son lo que nos mueve. Que les jodan a las ideas, que les jodan a las motivaciones, que les jodan a las inercias y a los fríos cálculos anticipados.

Las sensaciones. No te prives de ellas. Siente, siente cuanto puedas durante el máximo tiempo que puedas. Toca, escucha, mira, saborea. Que tus sentidos sean la puerta. Y déjala abierta, y deja que las sensaciones pasen como mínimo hasta la cocina, y que abran la nevera y se preparen algo de cena. Y si hace falta, las invitas a dormir.

Hazme caso: sigue ese cosquilleo de detrás de las orejas y de la punta de los dedos. Él te marcará el camino.

P.D.: Siento tener esto tan olvidado. Afortunada (o desgraciadamente), una sensación me ha hecho volver a escribir. Veamos si he vuelto para quedarme.

21.1.10

el gato que ni estaba vivo ni estaba muerto

Comerte un caramelo Mentos de quien menos te lo esperas. Soportar de forma estoica situaciones a todas luces absurdas, con una sonrisa exterior y un puño cerrado en el interior, clamando por salir y desahogarse. Frío y calor y frío y calor, y sueño aderezándolo todo. Morderse los labios por desear lo que no se debe, tatuándote en la lengua un "ni se mira ni se toca", no vaya a ser que te dé por lanzar dardos a las dianas equivocadas. Volver a vicios que te llenan a ratos. Ver pasar las horas, una tras otra, en una fila india de aburrimiento y sopor. Ver que las cosas se arreglan y los rumbos torcidos siempre pueden enderezarse. Escuchar una y otra vez el último de French Teen Idol, y embriagarme con sus melodías. Leer uno de esos libros que parecen haber sido escritos para leerse una y otra vez. Llamada de alguien que era, y ahora no es, pero que sería divertido que fuera, porque fue. Pensar en comida japonesa y suspirar. Pensar en vacaciones y verlas lejos. Sentir el cosquilleo por la espalda que te avisa como un maldito reloj atómico con alarma de que es la hora de leer y dormir. Observar como la gente cae enferma y ser el único superviviente a la deriva. Planear con los brazos abiertos, sintiendo la brisa debajo de ti, sobre ideas, encuentros, posibilidades, certezas e improbabilidades. Acariciar al Gato de Schrödinger y dejarle que se acurruque sobre mí. Dormir.

11.9.09

escribir y buscar letras que no están ahí (aunque en realidad sí)

La llamada silenciosa resuena en los rincones de mi mente. Me dice que es la hora de romper en pedazos la piñata de las ideas en esta gran fiesta para sordos y ciegos.

Acaricio de nuevo las lisas superficies de la inspiración, confuso, lento, tanteando cada palabra y cada paso desde esta nueva perspectiva que no está guiada por la tristeza. Un pie detrás del otro, despacio, como el niño que acaba de empezar a andar pero es suficientemente cauto como para no intentar correr, sorprendido ante esta nueva habilidad que creía imposible. Pasito a pasito, fluyendo, encontrando de nuevo las palabras guiado por la banda sonora de los paisajes nevados islandeses. Y es entonces cuando soy yo.

- Háblame de esa letra.
- Es esquiva, tímida, silenciosa y espantadiza - me contestas. Enciendes un cigarro pausadamente, diría que con total premeditación, teatral, exagerada y descarada. Me miras.
- Haz el favor de ayudarme un poco - replico enfadado -. Ni te va ni te viene, ni pierdes ni ganas, así que te lo pido una vez más: ayúdame a encontrarla.

Me observas, muy seria, tu mirada un hierro al rojo vivo en el fondo del nervio óptico. Me remuevo inquieto en tu sillón. De repente soy consciente de cada arruga en él, de cada pliegue de la piel vieja. Casi puedo notar los muelles sumándose a la incomodidad de tus pequeños ojos fijos.

- Dame una razón - me dices, casi como desafiándome. Noto como tu barbilla se eleva en ese gesto universal de desdén, y me doy cuenta de cómo intentas golpearme con el martillo de la venganza en cómodos plazos.
- Hazlo por mi. Hazlo por ti. Hazlo por todas las historias que algún día te conté, por todas las que te importaron y todas las que atesoras como buenos recuerdos. Hazlo por el Sol y la lluvia y las estrellas. Hazlo por los corazones que laten y los nervios que no se sienten sino que se empuñan -. Hago una pausa para respirar. Las palabras salen a borbotones de mi garganta seca. Daría lo que fuera por un trago de agua, whisky o lejía. Mierda.

Ríes. Tu carcajada suena profunda en esta pequeña habitación.

- Has andado con ella por los últimos cinco minutos - me dices. Acto seguido te levantas y sales afuera, dejándome tan vació como la letra que a ratos me ocultas.

23.7.09

la avenida de los quisieras

Ayer noche, tumbado en la cama, volví a pasear por la avenida de los quisieras.

Todo surgió por culpa de la luz. Quizás sea una tontería, pero la coincidencia de sus colores con mi melancólico apodo en un blog en el que escribo, me hizo desvelarme a medias. Recuerdo que moviéndome un poco como en sueños alargué la mano hacia la rendija del balcón, sin saber muy bien el porqué del absurdo gesto. No se si me convencí de que podría coger esas nubes anaranjadas si me lo proponía, o si buscaba llegar hasta una perspectiva que en este justo instante veo mucho más que necesaria.

La vida se comporta como si yo fuera un borracho intentando enrollar una madeja de hilo. A ratos se deja, y veo el camino limpio y llano, veo el tiro directo a portería, veo el sendero marcado con luces de neón y carteles, una senda para tontos que acaba enviando al sr. azar y a la sra. suerte al bar de la esquina a por tabaco. Otras veces los dedos me fallan, la madeja a medio enrollar se me cae de las manos, y todo vuelve al punto de inicio. La única diferencia es que le sumo diez a mi contador de rabia y rencor y decido irme a por un tentempié antes de volver a repetir el proceso. "Quizás necesite beber más", me digo a mi mismo, intentanto autoconvencerme de que no he perdido el tiempo y de que los callos de las manos se me irán si los ignoro, y de que el tiempo perdido también puede ser borrado solo con concentrarme y cerrar los ojos. En otras ocasiones mis dedos ebrios cobran vida por si mismos y enmarañan la madeja. Y tonto de mi, de puro nervio y confusión, de sincero miedo y de honda desesperación, hundo los dedos más y más entre los hilos, buscando el "desde dónde" para intentar encontrar un "para qué". Y no hay manera.

Al cabo de un rato de alzar la mano, entrecerrar un ojo y jugar a atrapar las nubes anaranjadas, le di al botón mental de reinicio.

Y a bailar el bals de los ancestros, el de reirle a las tristezas y llorarle a las alegrías.

24.6.09

imagínate

Sabor a redbull y a darle la vuelta a las cosas, y no es tan tarde como parece y las horas han pasado gritando y quejándose, diciendo idioteces sobre promesas y profecías y abrazos y carantoñas, y parecido a como diría la canción el día amanece (que no es poco) y yo no estoy tan solo, sino que me encuentro rodeado de parábolas y rectas tangentes, que delimitan espacios que creía olvidados pero que ahí están, esperando que alguien que no esté hueco o ciego los descubra, y las golondrinas hacen todo el ruido que pueden de pura envidia de no estar en mi piel.

Y saboreo los últimos instantes de este día que acaba y empieza, dependiendo del lado desde el cual nos asomemos, porque todo es relativo, algo que siendo chico siempre me hizo gracia que me dijeran, y me acuesto en mi cama a tejer el tapiz de los sueños lilas, que es uno de esos colores rebeldes que no querían ser ellos mismos, y cuando duermo sueño que follo con cumulonimbos que jamás se interpretarán como tormentas.

Trata de visualizar esto: ganar un tres en raya cuando saliste a jugar al trivial.

27.5.09

bittersweet symphonies

Ya están aquí, los días de sol. Los días de sonreir como un tonto y disfrutar de esas brisas de dos minutos que atraviesan mi habitación y renuevan el aire, caliente tras tantas horas de luz intensa.

Días de música y conciertos, viajes y reencuentros, idas y venidas. Entradas y salidas. Días de sábanas y risas hasta la hora que sea, porque da igual a la hora que te despiertes ya que da igual a la hora que te acuestes.

Como diría el sr. Ashcroft, son días de sinfonías agridulces..



The Verve - Bittersweet Symphony

'Cause it's a bittersweet symphony this life
Trying to make ends meet, you're a slave to the money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you to the places where all the veins meet, yeah
No change, I can't change, I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold , I am here in my mold
But I'm a million different people from one day to the next
I can't change my mold, no, no, no, no, no

Well, I've never prayed,
But tonight I'm on my knees, yeah
I need to hear some sounds that recognize the pain in me, yeah
I let the melody shine, let it cleanse my mind , I feel free now
But the airwaves are clean and there's nobody singing to me now

No change, I can't change, I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold , I am here with my mold
And I'm a million different people from one day to the next
I can't change my mold, no, no, no, no, no

(Well have you ever been down?)
(I can't change, I can't change...)
(Ooooohhhhh...)

'Cause it's a bittersweet symphony this life
Trying to make ends meet, trying to find some money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you to the places where all the veins meet, yeah
You know I can't change, I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold, I am here in my mold
And I'm a million different people from one day to the next
I can't change my mold, no,no,no,no,no
I can't change my mold, no,no,no,no,no
I can't change my mold, no,no,no,no,no

(It justs sex and violence melody and silence)
(It justs sex and violence melody and silence)
(I'll take you down the only road I've ever been down)
(It justs sex and violence melody and silence)
(I'll take you down the only road I've ever been down)
(Been down)
(Ever been down)
(Ever been down)(Lalalalalalaaaaaaaa...)
(Ever been down)
(Ever been down)
(Have you ever been down?)
(Have you ever been down?)
(Have you ever been down?)

22.4.09

el verano que a ratos me invento

Esta mañana me han lanzado el verano a la cara, sin darme tiempo a apartarme. Y la lista de sensaciones que me trae pensar en ello hace que se me erice el vello de los brazos.

Puedo paladear a uno meses vista toda una serie de momentos, vivencias, fotogramas en blanco y negro, que de nuevo formarán un tapiz con el que cubrir otra etapa de mi vida.

Veo el sol, en lo alto. Veo los paseos. Veo las noches en mi balcón. Veo las mañanas a ritmo de James, Liquido, The Ataris, o tantos otros grupos de "arriba que toca vivir". Veo las fiestas. Veo los besos y caricias. Veo las horas de patinar y sudar. Veo el sentirme en paz conmigo mismo. Veo las conversaciones sin miedos ni ataduras. Veo los cielos despejados. Veo los conciertos y las borracheras fáciles. Veo la historia de mi vida escribirse con rabia y fuerza, alimentada por el calor y los colores vivos. Veo doces y menos unos, aunque de estos últimos serán pocos.

Que le jodan a la melancolía, señores y señoras. Hoy queda relegada al fondo del armario marrón.

Me siento bien.

The Ataris - In This Diary

9.4.09

una vida en canciones.. Love Of Lesbian - Allí donde solíamos gritar

Siguendo con aquella teoría (no sé si tan sólo es mía) que predica que toda vida puede narrarse como un puzzle de canciones.. señoras y señores, les presento a Love Of Lesbian desde su nuevo disco. No puedo dejar de escucharlo. Vean, vean:



¿A que no sabes dónde he vuelto hoy?
Donde solíamos gritar
Diez años antes de este ahora sin edad
Aún vive el monstruo y aún no hay paz

Y en los bancos que escribimos,
medio a oscuras, sin pensar,
todos los versos de “Heroes”
con las faltas de un chaval,
Aún están

Y aún hoy, se escapa a mi control,
problema y solución
y es que el grito siempre acecha,
es la respuesta.
Y aún hoy, sólo el grito y la ficción
consiguen apagar
las luces de mi negra alerta.

Tengo un cuchillo y es de plástico
donde solía haber metal,
y el libro extraño que te echó de párvulos
sus hojas tuve que incendiar

Y en los hierros que separan
la caída más brutal
siguen las dos iniciales
que escibimos con compás
Ahí estan...

Vertical y transversal,
soy grito y soy cristal,
justo el punto medio,
el que tanto odiabas
cuando tú me repetías que
te hundirá y me hundirá,
y solamente el grito nos servirá
Decías "es fácil" y solías empezar...

Y es que el grito siempre vuelve
y con nostros morirá,
frío y breve como un verso,
escrito en lengua animal
¡Y siempre está!

Te hundirá y me hundirá,
y solamente el grito nos servirá
y ahora no es fácil,
tu solías empezar.

Vertical y transversal,
soy grito y soy cristal,
justo el punto medio,
el que tanto odiabas cuando
tú me provocabas aullar

Y ya está, ya hay paz,
oh, ya hay paz
Y ya está, ya hay paz,
oh, ya hay paz

¿Por quien gritaba?
Lo sé y tú no.

No preguntabas,
tu nunca, no.

30.1.09

cosquillas

La luz incide por la rendija de la puerta entreabierta. En el haz amarillo, en una especie de juego de prestidigitador enano, las motas de polvo aparecen durante unos instantes para desaparecer al abandonarlo.

Fuera hace frío. Más frío del que debería, en todo caso. Dentro, el calor y el olor a hogar acogedor lo impregnan todo. En las ventanas de la casa, sobretodo en aquellas que dan al patio interior, una fina película de escarcha dibuja formas fractales que harían las delicias de cualquier matemático.

Dudando aún, me acerco a la puerta y toco el pomo. Frío. El metal no engaña, es curioso. Da igual la época del año en que estés: cualquier superficie metálica te gritará, rabiosa al contacto, que la temperatura es la que es, al margen de estufas y ventiladores. Su frío es el frío, y su calor es el calor. Y este pomo, al contacto con las yemas de mis dedos, parece intentar advertirme de que fuera hay tres inviernos, uno encima de otro.

Cuento atrás, esta vez desde veinticinco, por aquello de ponerle un margen de tiempo al duro cambio de temperatura exterior. Aunque seamos sinceros: al llegar a tres bajaré medio decimal hasta llegar a uno, intentanto postergar el momento.

Llego al cero. Abro. Susurro la canción. El frío me golpea con fuerza. Salgo. Sonrío. Cosquillas.

Camino desnudo, como mínimo hasta mi vuelta.


dedicado a mi mismo, porque a ratos (especialmente los años bisiestos), me lo merezco.

14.12.08

luna

Te he visto.

Ni aunque lo hubieras intentado a conciencia te hubiera sido imposible esconderte. Irradiabas.

Y yo, mudo, he vuelto a pensar en pedestales y templos que dedicarte, mientras esas escaleras automáticas me acercaban unos metros más a ti.

Al desaparecer tras los bordes de los edificios una parte muy profunda de mí lo ha hecho contigo.

Como mínimo hasta la próxima luna.

29.11.08

normativa interna para las culpabilidades rancias

No dejes que nadie te convenza de lo contrario. Convierte el sendero de tus decisiones en el camino de tus pequeñas victorias. Revisa mentalmente las notas que pusiste en el tablón de avisos de tus más tristes derrotas. Y sobretodo lucha; pelea por no dejar que te golpeen con tierra en los ojos esas manadas de ciegos, tan solo por el hecho de que un día a ellos les hicieron lo mismo.

Buenas noches.

3.10.08

apología de un hasta luego

"Alejarse es de cobardes."

Esta idea, demasiado extendida y demasiado medieval, debería desaparecer de nuestras cabezas. El alejarse de algo o de alguien no debe entenderse como una negativa o como un feo, ni como una huída ni una despedida. Alejarse debe estar asociado a ganar algo tan valioso como el oro, la vida, el agua o los abrazos: alejarse te hace ganar perspectiva. Los kilómetros de separación mental y/o física entendidos como un "me voy y luego vengo" son totalmente necesarios. Lo que ahora nos hiere, visto desde lejos, recapacitando sobre ello, asimilándolo en pequeñas y sencillas partes, se convierte en algo entendible. O mira, quizás no lo sea, pero la perspectiva lo convierte en totalmente relativo. Y ese mirar(nos) desde fuera convierte el camino de vuelta en un obstáculo salvable.

"Afrontar es de valientes."

Sí, embiste. Carga con todas tus fuerzas. Capea el temporal que zozobra barcos y quiebra mástiles, armado con el paraguas de la ingenuidad y la torpeza. Y una vez hecho, corrige todo lo dicho en cursiva cuando en realidad iba entre comillas, y intenta convertir en minúsculas lo que ladraste a gritos. Afrontar es de valientes, como ir a la cabeza del pelotón al cruzar el río Vietcong lo era en su momento, o como poner aquella mina bajo aquel tanque lo fue en la Segunda Guerra Mundial. La valentía entendida como osadía, como arriesgar, creyendo que el "quien no llora no mama" será aplicable a todas las situaciones que la vida nos arroje.

30.9.08

del escribir y los espejos (homenaje a mis blogs favoritos)

Y de nuevo una pausa en mis memorias tristes para escribir un poco de no-ficción. Pardiez, corro el riesgo de acabar mostrando más de mí de lo que puedo disfrazar.

Pero correré el riesgo.



De la sarta de sandeces, historias, manías, creencias, mentiras enteras aceptadas y medias verdades reptantes que nublan mi mente y conforman lo que soy, una de ellas surge, como punta de iceberg, por entre las demás. Y versa sobre la escritura misma.

Muchas veces, visitándoles a ustedes (sí, a ti. Y a ti también) me doy cuenta de que tienen el Don: aquello que puedo definir, de alguna manera, como la capacidad para tocar el interior de las personas por el mero hecho de moldear la realidad o la ficción con palabras y frases, con parágrafos y poemas.

El Don consiste en hacer que uno lea y asienta, y diga "sí, joder, es verdad", y sienta lo mismo que aquél que lo ha plasmado. Con el Don, ustedes consiguen que yo vibre de la manera como vibran, que yo sienta la pena que ustedes sienten, que yo saboree la esperanza, la desazón, los celos, la dicha o la rabia que sus palabras expresan.

¿Y saben qué? He descubierto cómo surge todo.

Verán, mi teoría dice que lo que sentimos, vivimos y escribimos surge de tres lugares, y tan solo de uno de ellos surge el Don.

El peor lugar es la cabeza. Pensar lo que se escribe, darle vueltas a las frases, a la manera de decirlo todo, a las comas y a los puntos. Jugar a buscar triplesentidos en los diccionarios y a pararse tres veces antes de darle a cada enter.

El segundo lugar es el corazón. De ahí solo surgen los tonos pastel, los finales felices, los fundidos a negro con dos manos cogiéndose y las historias fotocopias de historias que a su vez son la sombra de otros tantos cuentos chinos. Y las palabras amor, querer, siempre y feliz no hacen mas que mezclarse en un alarde de total bidimensionalidad que no viene a contar nada que no se haya dicho ya. Todo eso ya puede encontrarse en las canciones comerciales de cualquier intérprete llano.

Y finalmente, el sitio de donde surge todo. El sitio desde donde ustedes, cuando escriben, me tocan la fibra. El sitio desde el que me joden la noche, me provocan insomnio, me hacen sentir el nudo en la boca del estómago y me patean las neuronas hasta odiarles y admirarles a partes iguales. De ahí sale el Don: de las tripas.

Cuando odian y sienten ese nudo, y escriben sobre ello, surge de las tripas. Cuando desean con tanta fuerza que duele, con tanta ansia que ahoga, y escriben sobre ello, surge de las tripas. Cuando aman y expresan esa sensación, esa atracción tan pura, tan descarnada en rojo vivo que no existen palabras que siquiera rocen los conceptos, y escriben sobre ello, surge de las tripas.

Porque lo visceral es lo que perdura y marca, y lo etéreo por mas que nos engañemos no nos alimenta ni nos cobija, no nos apacigua ni nos corrige. Y si no.. díganme donde les duele cuando alguien les deja. O cuando pasan nervios. O cuando se enamoran.


Les pido por favor que jamás dejen de escribir así. Es el motivo por el cual les leo, unas veces en silencio, otras aplaudiéndoles.

Consideren pues esto como un sencillo homenaje a todos los minutos que pasé mirándoles y callando.

Un abrazo inmenso de éste su admirador,

Os-K-r