19.8.10
Rutinas
23.1.10
sonrisa de papel
El metro para y la magia se apaga por unos instantes. Un idioma extraño que provoca parpadeos de estupor. Una sonrisa cómplice y las mismas bromas que dos paradas antes. Sacar la lengua, reír, arrugar la nariz.
"La chica más bonita que jamás he visto sujetando un Martini", me digo. Pero no llevas un Martini, y jamás nos conoceremos, y yo sonrío porque me has gustado durante diez minutos de trayecto, y tú sonríes, y tu sonrisa es de papel, y mi mirada es de cartón.
Me emociona ser consciente de que aún tengo ese músculo que late, justo cuando creía tener una piedra en el pecho. Es divertido, esto de sentir. Aunque sea durante unos minutos, y aunque sea una idiotez. Gracias, morena desconocida.
Me voy a dormir completa y profundamente satisfecho. Les dejo con la canción que me ha acompañado mientras escribía.
Sigur Rós - Njósnavelin (The Nothing Song)
17.10.08
not another zombie movie
¿Sabes? En algún momento del pasado sucedió algo remarcable: la guionista de tu film se fue de birras con los dados del destino. Y juntos, hablando de diálogos sin sentido y de frases refritas de películas de los sesenta, confeccionaron un texto que debo agradecerles. ¿El motivo? En alguna parte de esa película, de ese documental que a ratos se te antoja crudo, hay un actor novel con ganas de hacerlo bien y de ayudarte.
Déjate de "silencio se rueda". Déjate de maquillajes y de iluminaciones. Sonríe ante la cámara, pues (ironías de la vida) la que tienes delante está enfocando al revés ahora.
Abrázame en los "aquí y ahora" que vayamos improvisando. Disfrútalos como yo lo hago. Sin necesidad de usar dobles en las escenas difíciles ni en las de cama, saboreando cada travelling circular como un nuevo enfoque para cada secuencia que vayamos imaginando.
Y si al rodar la última escena, la del beso, notas esa tristeza agridulce.. no te apures. Cierra los ojos. Disfruta de la banda sonora y del fundido a negro. Saborea mis labios como yo saborearé los tuyos, y durante los títulos de crédito te susurraré al oído la Gran Verdad sobre las Cosas.
(que las películas bonitas siempre tienen secuelas, que las escenas del beso siempre se tienen que rodar más de una y más de dos veces, y que, por suerte para ti, tú puedes ser la mejor amiga de la guionista)
dedicado a s, mi directora favorita
11.8.08
del amor (XI) o de lo que deberías cantarme si me quieres para siempre.
"Mis ojos solo se abren para ti
mis manos son para tocarte
mis dias sueños que dicen adios..."
20.8.07
Encántame...
Sentado aquí, esperando a que los minutos se sucedan, escribo sobre la vida y sobre lo que me rodea, armado tan solo con mi MP3 y el boli inyección que tú me regalaste.
El panel que anuncia conexiones de vuelos parpadea y cambia cada dos minutos, y los viajeros que esperan se levantan en aluvión, impacientes, para saber si ya se anuncia su puerta de embarque. Contemplan la pantalla esperanzados, y se vuelven a sentar. Y repiten la misma danza, una y otra vez, coreografía triste de tarde de domingo en un aeropuerto que para muchos de ellos solo es de paso. Un turista alemán, rubio de ojos claros (supongo que por aquello de no saltarse la norma aria) repite el trayecto de rutina al panel y vuelve con la misma cara de tonto con la que levantó.
Impaciencia terminal, debería llamarse.
(Y yo repito su trayecto, y la columna que marca el embarque sigue indicando que no tengo puerta asignada).
Dentro de esta nueva terminal la gente parece diferente. Movida por un régimen de horas y minutos tan cerrado la gente parece tranquilizarse y moverse al ralentí. Ese hombre de la maleta roja, sin ir mas lejos, pasea perdido en sus pensamientos, mirando cada rincón como si se encontrara en la Acrópolis de Atenas. Veo como se para un instante y contempla el techo de la terminal, donde una serie de olas de madera y aluminio amarillo imitan de alguna manera el mar ondulado. No, aquí no hay playa.
Una sucesión de americanas negras, corbatas negras y zapatos negros, fotocopias unos de otros, me hace salir de mi enmimismamiento.
Qué curioso... Pareciera que con un día tuviste suficiente para pegarme tu manía de mirar al infinito sin parpadear.
"Encántame o teu sorriso", pienso.
Y entre carritos de maletas, los aviones, el sol poniéndose y los turistas con sombrero de vaquero, me abstraigo de ese pequeño rincón de pena que me traigo de souvenir.
Hasta luego.
26.5.07
el principio de ti en mí, o del amor (IX)
Sabes? es curioso el efecto que siempre has provocado en mí. Sin darme cuenta surge de la nada ese pensamiento, ese cosquilleo, y tengo que levantarme de la cama y escribir sobre aquello que me haces sentir.
Te quiero. Desde la primera pelea que tuvimos. Un tuya mía que empezó como un juego de quien puede más. Y siempre recordaré cómo se me hizo trizas el corazón cuando de tan triste volcaste la primera lágrima. En aquél momento,de habérmelo pedido, hubiera abierto el cielo en dos por una sonrisa pilla de las tuyas. Cuando conseguimos arreglarlo nuestro beso fue bisiesto.
Te quiero. Desde la primera vez que te penetré. No recuerdo en qué momento creí que me iba a desmayar. Gemías dulcemente y me pedías que siguiera. Y aquella erección palpitante, molesta de tan dura era, nos sumió en una montaña de sensaciones. No hubiera habido manera de diferenciar nuestros cuerpos si un dios cruel hubiera intentado separarnos. Durante horas tu sudor y el mío se mezclaron, y te demostré que el deseo puede hacer arder las sábanas y la médula.
Te quiero. Desde la primera sonrisa que me dedicaste. Cuando estando allí sentados (lo recuerdas?) sonó aquella canción que te gusta tanto. Y en la desvencijada mesa de aquel bar no había otra chica que no fueras tú. Ni otra boca que no fuera la tuya. Sonreiste mientras tarareabas y el corazón se me desbocó. Bien pudiera haberse oído sobre el estruendo de las otras mesas y las de nuestros amigos hablando.
Te quiero. Desde la primera vez que rocé tu piel. No te diste cuenta de que con aquél gesto de coger tu bolso de la silla me tocaste sin querer la mano. Y con todo el vello erizado y calambres eléctricos en la espalda, te conté uno de esos chistes vacuos. Qué malo, me dijiste girándote. Y yo te quise aún más por lo espontáneo de tu desaire.
Te quiero. Desde el primer beso de chicle que me diste. Rápido, sin importancia, te giraste ante una de mis bromas grises y tu boca y la mía se abrieron, tu lengua y la mía se encontraron y todo se detuvo. Sabor a zumo de naranja y a triunfo, sabor a horas de hipótesis de como sería, sabor cálido y blanco. Un beso de un segundo tras el cuál seguiste bailando con tus dos amigos.
Todo se mezcla en mi cerebro. Como si aún siguieras sin existir. Y sin embargo, te quiero, mi desconocida.
6.7.06
sonreir, o del amor (VIII)
Y para el espectador subjetivo solo fuisteis dos personas que se miraron, sonrieron y se rozaron la mano durante un leve instante.
Pero lo que a ti te mueve es saber que existe un antes porque existe un después. Y pones Smashing Pumkins a todo volumen, y escuchas Today con todas tus ganas y empeño.
Una sonrisa, un guiño. Gracias por dedicármela, Corgan...
"Today is ...
the greatest day I've ever known..
"
Y aunque todo lo descrito antes sean supuestos y nunca te haya pasado, qué más dará. Tiempo al tiempo y ya te encontrará...
19.4.06
lo que pienso
Pienso en juntar tus labios con los míos.
Pienso en abrazos fuertes con sabor a miel, y olor de lluvia refrescante, una de ésas que cae a medio verano y que te hace sonreir sin quererlo.
Pienso en besarte el cuello, recorriendo cada centímetro con mi lengua, y morderte sin que duela, pero llegando al hipotálamo.
Pienso en mirarte a los ojos y contar hasta tres, en esa aritmética básica que tú y yo sabemos, que te impide pasar de los cinco segundos sin regalarme una sonrisa.
Y pienso en que cada vez que se te dibuja esa forma en los labios pintaré otra cruz de color rosa en mi libreta de las hazañas.
La misma libreta, claro está, en la que los círculos azules señalan las canciones que te hice apreciar.
Para G
21.2.06
vainilla
En todo caso, él danza con la brisa mientras todo se le rompe dentro. Y va haciendose borrosa, conforme pasan los segundos, y él vuelve a darse cuenta de que incluso en sus sueños no es más que un idiota que sabe que está durmiendo, y que de un momento a otro se va a despertar.
"ÉG SPRING ÚT OG FRIÐURINN Í LOFT UPP", le dice la mirada de ella justo antes de saltar.
O quererla de manera no ambigua, sin importar la bidirección, y con una tonalidad levemente vainilla, que resurge desde el fondo de la cornea con una progresiva tendencia a llenarlo todo.
P.D.: Se me quedan cortos los tiempos verbales cuando escucho a Jónsi cantar de nuevo, y tengo que levantarme de la cama a toda prisa para que no se me lleven las letras la oscuridad y el sueño.
11.1.06
mediolleno
Cuando se planta en el estudio y se hace un hueco entre las hojas de apuntes de sus compañeros de piso, ya tiene una idea fija de lo que le había susurrado un ángel en sueños. Hace una pausa, suspira levemente y deja que su mano haga de puente. Como tantas otras veces.
"Que ya está bien de medias tintas (o de tinteros vacíos). Ládrale fieramente al concepto de ti mismo y a esas ideas locas que estiran de lados contrarios hacia direcciones inverosímiles.
Te veo caminar y la imagen que se lleva mi retina arrastra tras de si una cola como de cometa, construida con esas sonrisas que en ocasiones cuesta tanto conseguir.
Cuando me fui una parte de mi se quedó ahí tumbada, anhelante, mirándote con ternura. Y esa misma parte es la que estuvo ahí, bajo ese edredón, la noche siguiente. Cuando pensaste que no hacía tanto frío. Cuando pensaste que The Postal Service estaban bastante bien. Cuando recordaste que te besé sin descanso."
No vuelve a repasar lo que tiene escrito. No es su estilo, nunca lo ha sido y nunca lo será. Se incorpora y nota los pies medio entumecidos. El frío seco de Madrid cala hondo, pero tan solo en la carne, en la sangre, en el hueso, en las arterias. Lo del alma es otra cosa.
Y de camino a la habitación echa una ojeada en la cocina. Sobre la encimera un vaso con agua, olvidado quizás por uno de sus compañeros.
Cuando se mete en la cama sonríe complacido. Mientras se duerme, soñando con ruletas, con dados, con estrellas y con sonrisas tiernas, piensa que las señales existen, y que un vaso medio lleno solo puede augurar una cosa.
Y reza porque su dedicatoria no sea de aire y polvo. Mientras le cantan The Kinks. Y al dormirse huele a determinación.
Desde el Soho.
"Lola..."
28.12.05
del amor (VII)
Todo se une en una especie de déjà vu de cartón piedra, donde las ilusiones del pasado se entremezclan con una ensalada de sorpresas y oportunidades, aderezada con los condimentos del azar.
Y sin darse cuenta los dimes y diretes dejan de tener importancia. Y mira hacia delante y la montaña rusa de la vida quizás haya dejado de bajar.
E incorporándose, mira al cielo y espera, con el corazón lleno de esperanza, a que llegue el próximo tirabuzón, la próxima cuesta arriba y la recta final con la foto que siempre suele pillarle desprevenido.
P.D.: El que no la encuentre no es más que una especie de pausa entre el vacío de las horas rotas y el futuro de sentirnos juntos.
Cómo reiremos al leerme, verdad?
3.11.05
el niño ruso
Viajar en un desvencijado tren, sobre vías semi heladas, notando el frío exterior a través de la ventanilla. Contraste térmico que reconforta: se siente abrigado y estático ante un todo que no deja de moverse de manera borrosa, cómodo en su interior de sonreíres dedicados y esperanzas cosidas (remendadas con tela vieja pero resistente).
Bajarse en un andén repleto de abrigos de colores (en el amplio abanico de grises de la escala cromática), y abrazos en grupos de dos. Un reencuentro no es lo mismo si las álgebras no suman pares o múltiplos de tres.
Coger con fuerza la negra bolsa de viaje y hacer de tripas corazón (y de olvidos presente) y concentrarse en la idea de que volver a empezar no implica comenzar en gravedad cero, sino bailar al son de músicas de alcoba que en ningún libro están descritas.
Y una vez completa su bitácora de cruces y vistos, de nuevo el pasado cobrará sentido, y el niño ruso que una vez fue anciano volvera a pasear por las viejas calles del barrio de Tverskaya, y se impregnará del ambiente serio en el Bulvarnoye Koltso. Finalmente, cuando se mire en el espejo verá al fin la imagen reflejada de ella, y le hará el amor a sus ojos y a sus párpados, a su pelo y a su aliento, a su ombligo y a su perfume.
Nadie será capaz de hacerlos salir de ese frío hotel moskovita, de igual manera que sería imposible explicarles que en el exterior el duro invierno abraza la ciudad, y que la Plaza Roja se ha estado preguntando sobre las durezas de la vida de emigrante, y el porqué de echar de menos cuando lo que la vista alcanza no merece mas que echarlo de más.
27.8.05
naranja, o del amor (V)
Se acercará de nuevo, sigilosa, hasta el borde de la cama.
Volverá a apropiarse de tu oído lentamente. Y entre páginas de sueño surgirá un desvelo leve. El suficiente para que sepas que es su aliento el que notas. Y sonreirás como sólo ella sabe hacerte sonreir, aún dormido.
Luego te tocará un hombro y sin necesidad de que diga nada, tu entenderás lo que ella dice. El dulce cosquilleo de las yemas de sus dedos, el baile lento de su mirada recorriendo las nubes de tu espalda. Notarás sus ojos mientras cavan nidos de recuerdos en su mente, y en los cuales se acomodará tu cuerpo sin necesidad de calzadores ni prisas.
Y serás capaz de escribir todo esto aunque no te estuviera pasando, ni jamás te hubiera pasado. Mirarás por la ventana hacia el cielo naranja que ya es un clásico en tu retina, y le dirás a las aristas de tu horizonte personal que no por ser más lisas se harán entender más rápido. Sigur Rós sabe ser más insistente que nadie y estoy seguro que en ese preciso instante oirás la voz triste, y se removerá algo en tu interior.
Como tantas otras veces.
La encontarás, y ella lo sabe. De alguna manera está esperando a que se entrelacen los dos hilos que otrora eran uno, y que se desenebraron hace una eternidad o dos. Qué más dará el tiempo intermedio.
Yo te digo, querido amigo, que las sonrisas que ahora guardas y las penas que ahora te arrastran saldrán a flote. Y recordarás una y otra vez, rebobinando la película de tu vida, una nueva noche color naranja. Extraña como todas, diferente a todas, y a su manera, un fotograma más en un montaje sin director, sin guión y con un actor principal que, como tú y yo sabemos, tiene mucho más que dar de lo que se empeñan en recibir. Y tras esto... olvidarás definitivamente el yo a ella y el ella a él de los títulos de crédito.
25.3.05
del amor (III)
Me he sentado delante del ordenador con el corazón en un puño, derramando sentir por entre los huecos de los dedos. Pretendía escribir sobre la lluvia. Y cuando llevaba unas lineas lo he borrado.
Más tarde he vuelto a poner mis dedos sobre el teclado y he intentando escribir sobre las almas. Pero todo lo que sobre ellas puedo decir permanece distante, y no es nada que no se haya dicho ya susurrando entre las hojas.
Te acercas y te alejas, y cada vez que lo haces siento como el esquema que tengo de ti se desploma. Nunca sigues la misma pauta. Eres una especie de borrador de lo que yo quisiera que hubieras sido, o lo que yo querría que fueras. Juegas, altanera, a reirte de mis pasos.
No haces más que sujetarme la muñeca cuando he conseguido enderezarme. Me incorporo de la cama y me arrastras de nuevo hacia abajo, hacia ese sitio seguro en el que permaneces más real que en ninguna otra parte. Siempre que pienso en ti te descubro mirándome desde la esquina, o desde la otra punta de la habitación, apoyada en la pared y con esa sonrisa de la que ya hemos hablado.
Pero siempre intangible.
No se si lo sabes, pero cada vez que te escribo te regalo una parte de mí que siempre había guardado dentro. No creas que no siento el hecho de conocerte como te conozco. Si no fuera así, firmaría mil pactos para que nuestros caminos dejaran de ser hebras de oro entrelazadas, y se convirtieran por fin en una fina cadena de plata y lágrimas.
Y tan pronto como te quiero te odio. Algún día te pondré cara, ojos y cuerpo, y dejarás de ser un conjunto de retazos sacados de mi mente.
Hasta entonces, pues.
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