9.12.05

lo improbable del dolor

En momentos como este no cabe duda de la total existencia de los azares que guían la vida. Las probabilidades, las estadísticas, los números y las cábalas a veces te indican sin duda que todo existe y sucede por un Plan (si, con mayúsculas).

Que les jodan a las mariposas que baten las alas en New York, y a los terremotos en Japón. Que les follen a los momentos de detenerse el tiempo. Que le den a las magias de quedarse sin palabras. Que se atraganten las sonrisas de música dulce y compases de violines. Que ardan los recuerdos de querer y no poder.

Yo me quedo en mi esquina con las rabias que me hacen más viejo y triste. Jugando a que a cada momento me siento más solo. Y regocijándome en ello. El otro día comentaba con una amiga lo supremo y pésimo de tener escalas cromáticas más anchas de lo normal. Reniego de mi capacidad para no ver tan solo en tonos de blanco o negro. Maldigo el momento en que fui consciente de que del 0 al 10 yo soy capaz de tener un -10 y un 100.


Si algún dios del humor existe, tiene su mirada fija en mis sienes. Que lo sepas: me aparco en una esquina, desistiendo de las risas que te debes estar pegando a mi costa. Que te quede claro que algún día me tocará ser feliz.

La vida es una puta que se sabe de memoria el imperativo del verbo joder.

Ojalá nadie tenga que sentirse jamás tan triste como estoy ahora. Se me desgarra el pecho, y tengo que dejar constancia de ello. Buenas noches.


P.D.: Echaré de menos esa curva. Sí, la que me hizo derrapar.

1 comentario:

funambulista dijo...

Joder, se me ha enredado el estómago al leerte, he llegado a ti por casualidad, nadando entre demasiado discurso vago y qué ... ¿me encuentro?
Otro yo demasiado parecido al "mí" que he tenido hundido en la más densa de las tristezas.
Sí, esa que te aplasta el músculo latente y hace que notes su pulso acelerado en cada parte del cuerpo. Prometí (¿cuántas veces van ya?) no volver a amar. Y mentí. Mierda.
¿Tal vez mis ojos verdes? Alguien me dijo alguna vez que de tan transparentes, me desnudan. Empezaré a tejerles algo que los proteja. Sí, ya es hora.

Salud. Por los besos que vendrán.