30.12.05

pensar

Pensar.

Pensar poco. Pensar durante un segundo actos de meditación obligada, que hubieran merecido prudencia o reparo antes de cometerse. Pensar rápidamente respuestas sin una pregunta. Pensar después de haber hablado. Pensar antes de oir, o más bien pensar antes de escuchar. Pensar en presente de indicativo con un imperativo siempre guardado en el bolsillo. No pensar.

Pensar mucho. Pensar en nubes cuando hablábamos de escarcha. Pensar en impresionantes mansiones cuando hablábamos de puertas de entrada. Pensar en grandes navíos surcando los mares, cuando hablábamos de barcas de remos. Jugar a hacer castillos en el aire que se soportaban sobre naipes, cartas vacías cuyo único dibujo hubiera podido ser tu pelo mojado al salir de la ducha. Y la figura de la baraja pudiera haber sido una sota de espadas.

Pensar con prudencia, poniéndole reparos a los escalones de cuatro en cuatro, pero también a subirlos de uno en uno. Pensar en no dejar en la fregadera ni un sólo vaso más, ni de los medio llenos ni de los medio vacíos. Pensar en llenar la alacena de tus caricias inventadas, y usarlas luego en raciones muy pequeñas para afrontar los inviernos del alma.


Pensar en los para siempre y acostarse con ellos cada noche, y hacerles el amor hasta no sentirme tan yo.

Pensar.

1 comentario:

Cintia dijo...

que guay! mencanta