Esa sensación de estirar el brazo y estar a punto de sujetar y no alcanzar. Esa angustia de peros no solventados, de vacío en el corazón y de posibilidades rotas. Ese momento en que las lineas paralelas parece que se separan y no hay nada que puedas decir o hacer para convertirlas en tangentes. Ese malestar en la boca del estómago y esa tristeza pesada, amarga, que brota de las partes más profundas de tu ser triste que creíste que no saldría jamás. Esos montoncitos de arena que juntaste con diligencia, uno tras otro, para crear castillos que el agua no pudiera arrastrar y que más que de arena parecen hechos de naipes.
Todo para nada?
21.6.14
15.4.14
una breve descripción de lo que (más) me gusta de ti
Tu mirada color gris, y azul y verde, que hace arder témpanos de hielo y congela de emoción el corazón ardiendo. Tus mejillas, que me guían hacia un cuello que se me antoja el recodo cóncavo donde podría pasarme horas, tan solo respirando. Tu sonrisa, que brilla con la fuerza de diez soles y me hace querer ser tu planeta, en órbita de veinticuatro horas girando a tu alrededor. Tus labios, su sabor, su textura y todo lo que me dicen sin decir, en besos que son un idioma nuevo que jamás hubiera pensado que sonaba así. Tu piel, cada centímetro de ella, cada pequeña parcela pintada y sin pintar que anuncia una suavidad, un tacto, un sabor, que degustaría sin cesar por toda la eternidad. Tus caricias, tus mimos, que consiguen transformar mis momentos amargos en cenizas que arden y el viento se lleva.
¿Sabes qué me vuelve loco de ti?
Tú.
Para C, porque para mí es mucho más de lo que piensa
8.1.14
intocable.
Secuencias en blanco y negro. Figuras inertes y a la vez borrosas de tanto movimiento. Sentimientos que se plasman en una exquisita unión de fotogramas, y que dan lugar a una gran obra de arte. Las lágrimas que derramas son la rúbrica que indica que sí, que merecía la pena trasnochar un poco más y terminar de ver esta increíble película, y que sí, que siguen habiendo detalles en el mundo que indican que no todo está perdido.
Si no la habéis visto, ya estáis tardando.
8.9.13
el miedo.
Dardos tranquilizantes lanzados con una cerbatana y con mucha destreza, directos al corazón. Brazos de zombie de película de serie B, de bajo presupuesto y peores efectos especiales, que surgen de una tumba de cartón piedra y sujetan de los tobillos a la guapa de la película. Ese momento en que terminas tu examen y empiezas a alzarte, y te paras justo al darte cuenta de las miradas de reojo y de que eres el primero y el único que está a punto de entregarlo. Ese ahogo en seco, esa parálisis ante una puerta oscura que la parte racional de tu cerebro quiere cruzar, y la parte irracional lo único que quiere es estar de copas en el bar de siempre con los amigos.
Pero la protagonista siempre vive. Y los exámenes se pueden repetir y aprobar. Y las puertas se pueden cruzar. Y no hay dardos que puedan parar a los valientes.
7.9.13
aproximaciones a un jazz (d)escrito.
Una tormenta, con agua cayendo tan furiosa que vibra en todas direcciones, incluso en horizontal. Platos rotos grabados a cámara lenta, cien fotogramas en un latido de corazón. Un grito que rasga en dos el lienzo de un silencio en la más profunda calma. Una carrera a oscuras en mitad de la noche, y tu propia respiración y la de tu oponente son lo único que te guía en un plano de sombras mudas. Rabia contenida durante siglos, eones, desmesurada, colándose por las rendijas de una persiana a medio abrir en una ciudad perdida, y que dejas salir hasta quedarte vacío. Lo que queda de tus pisadas en la arena cuando has recorrido unos metros y las olas han pasado tras de ti, borrando tu rastro como los recuerdos de aquella noche con mucho alcohol y poca mesura.
La calma de un amanecer con alguien que respira a tu compás. Y que te besa en el cuello. Y el jazz se acaba.
La calma de un amanecer con alguien que respira a tu compás. Y que te besa en el cuello. Y el jazz se acaba.
25.7.13
diccionario breve de definiciones aproximadas
Reencuentro: Dícese del momento en que el mañana conecta con el ayer de dos personas. Abrazo entre almas que, lo quisieran o no, se dijeron un hasta nunca o un hasta luego con fecha de caducidad incierta, y vuelven a verse sin conocer las reglas del juego.
Destino: Parada final de la linea de metro de la vida que no aparece señalizada en ningún mapa y que aunque mucha gente crea totalmente inverosímil (como la existencia de los unicornios o los políticos honrados) está ahí, y llegaremos en algún momento. "Mind the gap" cuando salgamos del vagón.
Casualidad: Fuerza invisible por la cual miramos el teléfono y suena y es él o ella. También conocida como serendipia si el resultado final se escribe con letras de crédito de película romántica de las de antes, y el destino (ver definición anterior) nos lleva a buen puerto.
(y llegado el momento del Reencuentro coges los dados del Destino, los tiras, y esperas que la Casualidad le hinque el diente a todos los seises que hay en ellos. A jugar, que las apuestas están altas...)
Destino: Parada final de la linea de metro de la vida que no aparece señalizada en ningún mapa y que aunque mucha gente crea totalmente inverosímil (como la existencia de los unicornios o los políticos honrados) está ahí, y llegaremos en algún momento. "Mind the gap" cuando salgamos del vagón.
Casualidad: Fuerza invisible por la cual miramos el teléfono y suena y es él o ella. También conocida como serendipia si el resultado final se escribe con letras de crédito de película romántica de las de antes, y el destino (ver definición anterior) nos lleva a buen puerto.
(y llegado el momento del Reencuentro coges los dados del Destino, los tiras, y esperas que la Casualidad le hinque el diente a todos los seises que hay en ellos. A jugar, que las apuestas están altas...)
20.7.13
la musa
Que vuelvas es muy mala señal. Anduviste escondida en los recodos de las haches, en los huecos que quedan en las conversaciones de ascensor. Y ahora estás de nuevo aquí, amenazando con no dejarme dormir o como mínimo con pintar de monotonía mis próximos días de vacaciones.
No quiero ser el próximo Spinetti, pero todos los pronósticos de mi particular hombre del tiempo mental indican nubes, alternando con pequeños claros, y todo aderezado con pinceladas de gris desidia.
Buenas noches...
No quiero ser el próximo Spinetti, pero todos los pronósticos de mi particular hombre del tiempo mental indican nubes, alternando con pequeños claros, y todo aderezado con pinceladas de gris desidia.
Buenas noches...
26.10.12
de los sueños fugaces de cinco segundos
Sumergido, muy profundo, convierto en cristales todo aquello que toco. El fondo marino, hasta este momento totalmente quieto, forma una cortina de arena cuando lo acaricio con la mano. Dibujo tirabuzones y formas imposibles, y las pequeñas párticulas de arcilla y grava brillan: los matices de los rayos del sol que apenas les llegan las convierten en estrellas de corta y pega, en luciérnagas enanas en un ambiente extraño.
Despierto y tan solo tengo el leve recuerdo de que buceo.
1.9.12
ultimátum de lo que no me dices.
- Háblame.
- Ya lo hago.
- No. Solamente me dices cosas. Quiero que me hables. Que vomites lo que sientes. Que caiga esa barrera de miedo y vergüenza que te detiene, ese aura de miedo al qué diré o al qué dirán. Ese bloqueo de pensar en las consecuencias de tus actos más alla de las próximas putas veinte jugadas del ajedrez del deseo y el sexo.
- Pero es que..
- No hay peros que valgan. Fóllame o quiéreme. Pero decide cuál de las dos opciones es la válida. Y recuerda el camino que te lleva a casa.
20.8.12
de los deseos.
Deseo viajar lejos, vivir en otra parte, poniendo en la maleta un saco de borrones y cuentas nuevas y aprendiendo desde cero rutinas que nadie te explica. Deseo volver a aparecer en un pueblo perdido en Cuba y compartir canciones, historias y mojitos con familias que te dejan marcado. Deseo momentos de conexión con gente desconocida pero cómplice. Deseo silencios en determinados momentos en los que lo más bonito que se podría decir ya se ha expresado en gestos, miradas, o sudores de piel dentro de piel. Deseo mojarme de nuevo bajo la lluvia en Tokio y deslizarme entre esa marea de paraguas transparentes. Deseo bullicio, y extender mis brazos en forma de cruz, y que la gente pase y los toque, como una marea infinita de brazos, hombros, codos, a los que pasar revista con los dedos. Deseo aquellas calles del centro de London en las que pasabas desapercibido y eras una gota más de las multitudes atareadas. Deseo abrir los ojos en algún lugar que no salga en los mapas, y que todo sea de color verde. Deseo volver a estar en conciertos entre la gente que me importa y compartir sentimientos que a ratos creo que he olvidado. Deseo estar presente en muchas fotos que veo. Deseo poder teletransportarme en el espacio y en el tiempo. Deseo dar la mano a alguien y que ese gesto provenga de dentro de mí. Deseo labios que no puedo tocar, ojos que no puedo mirar y cinturas que no puedo sujetar. Deseo pasar frío en un camino desierto en Islandia. Deseo despertar un día, mirarme al espejo, y dejar de sentir ese revoltijo del estómago que indica que mi cubo de los deseos sigue aún lejos de empezar a vaciarse.
Pero ante todo, deseo.
Pero ante todo, deseo.
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