4.10.10

manual de buenas maneras de domingo

Esta noche he tenido una pesadilla. Una de esas en la que lo que ves, lo que sientes, lo que oyes y lo que dices es tan real que no eres capaz de distinguirlo como lo que es, un sueño. En esa pesadilla no había monstruos. Tampoco había sitios oscuros. Ni asesinos. Ni caídas vertiginosas desde edificios altos. Quizás por eso al abrir los ojos todo era tan vívido.

Aún en este momento, a horas de distancia del momento de despertar, tengo un nudo en el estómago. Estoy seguro de que si fuera al médico y me extirparan eso que me quema dentro, tendría la forma de un papel de lija con dos palabras escritas en él.

Mi cama no es muy grande, pero si que está muy fría. Y tiene un hueco enorme que no quiere olvidar su nombre propio... y en momentos como este me acaricia el brazo y me dice ese nombre.

No quiero soñar. Por favor.




2 comentarios:

Gabriela dijo...

que pesado puede ser ese vacío...

sinmi dijo...

No sé qué problemas tiene hoy blogger conmigo... pero bueno, simplemente había escrito:

Maldito papel de lija.